No hay nada más frustrante que llevar años dejándote la piel en una empresa y que, de repente, te llamen a un despacho para entregarte una carta de despido disciplinario. Pero el insulto final no es el despido en sí, sino el motivo: «bajo rendimiento continuado y voluntario».
Sabes perfectamente que es mentira. Sabes que has cumplido tus objetivos, que has echado horas de más y que tu entrega ha sido total. Sin embargo, la empresa utiliza esta excusa para intentar echarte a la calle con cero euros de indemnización.
Este es el truco más viejo del derecho laboral: disfrazar un despido que debería ser improcedente de disciplinario para asustar al trabajador y ahorrarse el finiquito. Si estás en esta situación, respira hondo. En el 90% de los casos, estas cartas son papel mojado ante un juez.
Como abogados especialistas en despidos en Madrid, vemos este fraude a diario. Las empresas creen que por poner una frase técnica en un papel ya tienen el caso ganado, pero la realidad es que el Tribunal Supremo exige unos requisitos tan altos que casi ninguna compañía los cumple. Si te han dado esta carta, te recomendamos revisar tu carta de despido gratis con nosotros antes de que expire el plazo. Además, para que veas la diferencia entre lo que te ofrecen y lo que realmente te corresponde, puedes calcular tu indemnización por despido en un minuto con nuestra herramienta.
¿Qué es realmente un despido disciplinario por bajo rendimiento?
El Estatuto de los Trabajadores permite a la empresa despedir sin indemnización si existe una disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado. Pero cuidado: para que un abogado para despido disciplinario de la empresa pueda defender esto en un juicio, debe demostrar tres cosas imposibles:
- Continuidad: No vale que hayas tenido una semana mala o un día de poco trabajo. Debe ser una bajada sostenida en el tiempo.
- Voluntariedad: La empresa tiene que probar que no rindes porque no quieres, no porque no puedas (por falta de medios, estrés o mala organización).
- Elemento comparativo: Y aquí es donde ganamos la mayoría de los juicios. La empresa debe comparar tu rendimiento actual con el que tenías antes, o con el de tus compañeros en el mismo puesto. Si no hay datos, no hay despido legal.
En la inmensa mayoría de las ocasiones, estamos ante un despido injustificado o improcedente camuflado. La empresa simplemente quiere reducir plantilla o no te quiere en el equipo, y usa el «bajo rendimiento» como una plantilla estándar para no pagar.
La trampa de la carta de despido genérica
Cuando leas tu carta, verás frases como «hemos detectado una actitud desidiosa» o «tus métricas han bajado respecto al mes anterior». Son frases vacías. La ley exige que la empresa detalle qué días, qué horas y qué tareas exactas has dejado de hacer.
Si la carta no tiene datos concretos (números, fechas, errores específicos), el despido es nulo o improcedente por «indefensión del trabajador». No te fíes de lo que diga tu jefe; lo que importa es lo que se pueda probar ante un juez. Recuerda que solo tienes un plazo de 20 días hábiles para impugnar este cese.
Cómo defenderte: El paso a paso para ganar
Firma siempre como «No Conforme»:
Es el paso más importante. Al poner «No Conforme» junto a tu firma, no estás aceptando las mentiras de la empresa. Simplemente confirmas que has recibido el papel, pero dejas abierta la puerta para demandar.
Recopila tus propias pruebas:
¿Tienes emails de clientes felicitándote? ¿Capturas de pantalla de tus objetivos cumplidos? ¿Mensajes de WhatsApp donde se te pedía reclamar el impago de horas extras porque el volumen de trabajo era inasumible? Todo eso sirve para demostrar que el «bajo rendimiento» es una invención de Recursos Humanos.
El Acto de Conciliación (SMAC):
Presentaremos una papeleta de conciliación. En Madrid, este es el momento donde muchas empresas «se rompen». Cuando ven que el trabajador va con un abogado laboralista y que sus pruebas de bajo rendimiento no existen, suelen ofrecer la indemnización por despido improcedente (33 días por año) allí mismo para evitar el juicio y el pago de costas.
¿Qué ganamos al impugnar este despido?
Al denunciar un falso bajo rendimiento, nuestro objetivo es cobrar la indemnización máxima legal (33 o 45 días por año), mantener el derecho al paro y limpiar tu expediente laboral de una causa disciplinaria injusta.
| 🏢 Lo que dice la empresa | ⚖️ La Realidad Legal |
|---|---|
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«No estás llegando a los objetivos de ventas/producción marcados.» |
Los objetivos deben estar por escrito, ser realistas y haber sido firmados por ti. Si no hay métricas previas, el despido podría ser improcedente. |
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«Últimamente te vemos menos motivado y tu rendimiento ha bajado.» |
Una «mala racha» no es motivo de despido. El bajo rendimiento debe ser grave, continuado y voluntario (que no quieras trabajar, no que estés estresado). |
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«No sacas el trabajo adelante en los tiempos que te pedimos.» |
Si la culpa es de la empresa (ordenadores lentos, falta de personal o mala organización), el despido podría ser NULO o Improcedente. |
No aceptes la etiqueta de «mal trabajador»
El despido por bajo rendimiento es un ataque a tu honor profesional y un robo a tu bolsillo. Las empresas lo usan como una herramienta de coacción, esperando que el trabajador se sienta culpable o tenga miedo de ir a juicio.
En nuestro despacho de Madrid, sabemos que la mejor defensa es un buen ataque. Si tu empresa no tiene datos numéricos irrefutables que demuestren que tu rendimiento ha caído un 50% sin causa justificada mientras el de tus compañeros subía, tienes el caso ganado.
No permitas que se ahorren tu indemnización con una mentira. Actúa rápido, protege tus pruebas y recupera lo que es tuyo.
Jesús Nicolás Ramírez González es abogado y empresario, fundador y CEO de Supralaboris, un prestigioso despacho de abogados especializado en Derecho Laboral con sedes en Toledo y Madrid. Su trayectoria profesional se ha centrado en la defensa de los derechos laborales, la asesoría jurídica a empresas y trabajadores, y la búsqueda constante de soluciones legales eficaces en el ámbito de las relaciones laborales.
Bajo su liderazgo, Supralaboris se ha consolidado como uno de los despachos de referencia en el campo del Derecho del Trabajo, destacando por su rigor técnico, su cercanía con el cliente y su enfoque innovador en la gestión de conflictos laborales. Gracias a su visión estratégica, el despacho ha logrado integrar la experiencia jurídica con herramientas tecnológicas que optimizan la atención y la defensa de cada caso.
Jesús Nicolás Ramírez González cuenta con una sólida formación en Derecho y una especialización en el área laboral, así como una destacada experiencia en litigación y asesoramiento jurídico tanto a nivel individual como colectivo. Su compromiso con la justicia social y el equilibrio entre los intereses empresariales y los derechos de los trabajadores ha sido una constante a lo largo de su carrera.
Además de su labor como abogado y director ejecutivo, participa activamente en conferencias, publicaciones y foros relacionados con el Derecho Laboral, aportando su conocimiento y visión sobre los retos del mercado de trabajo actual. Su liderazgo al frente de Supralaboris refleja una filosofía basada en la excelencia jurídica, la ética profesional y la defensa del trabajo digno.